domingo 15 de junio de 2008

Tiempo

Tiempo atrás quedaba su infancia. Se crió en las calles de una gran ciudad al ritmo de su tráfico, donde las vidas se forjan a merced de la independencia. Nunca se sintió solo, sino con ganas de más, de algo más. A tal velocidad se vivía en la urbe que apenas había tiempo para saborearla y grabarla en el recuerdo, y por ello se pasó "aquellos maravillosos años" deseando encontrar aquella parte de él que echaba de menos pero que no había visto nunca.

Quizá ese pasado y la nostalgia que lo abordaba ahora magnificaban esa tristeza que sentía al caminar entre los muros de la que fue su Meca, su Hollywood, su fe. Y solo se arrepentía de no haber parado el tiempo en el momento oportuno. Ese tiempo hace tiempo que marchó.

El olor a café dejó paso y se inclinó ante el perfume de baratillo.