Tiempo atrás quedaba su infancia. Se crió en las calles de una gran ciudad al ritmo de su tráfico, donde las vidas se forjan a merced de la independencia. Nunca se sintió solo, sino con ganas de más, de algo más. A tal velocidad se vivía en la urbe que apenas había tiempo para saborearla y grabarla en el recuerdo, y por ello se pasó "aquellos maravillosos años" deseando encontrar aquella parte de él que echaba de menos pero que no había visto nunca.
Quizá ese pasado y la nostalgia que lo abordaba ahora magnificaban esa tristeza que sentía al caminar entre los muros de la que fue su Meca, su Hollywood, su fe. Y solo se arrepentía de no haber parado el tiempo en el momento oportuno. Ese tiempo hace tiempo que marchó.
El olor a café dejó paso y se inclinó ante el perfume de baratillo.
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Hace 23 horas
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