No me importa morir. No me importa vivir. Pase lo que pase estaré ahí para afrontarlo, no me arrepentiré de nada. El sentimiento de estar vivo es conscientemente para el ser humano algo onírico, apenas comparable con la grandeza del Universo. Una casualidad caprichosa que se ha vuelto egoísta. Una forma de ser que ha vivido tanto y tan poco tiempo a la vez que ha olvidado sus orígenes y el sentido de su vida. Puede que le venga bien un poco de anonimato. Puede que de vez en cuando deba abrir la ventana con la luz apagada para contemplar mejor esa Luna llena. Debe de acostumbrarse a soñar despierto y vivir. Y vivir y morir.
Diferencias culturales: el reggetón
Hace 23 horas
1 comentarios:
oh, cielos, has vuelto al blog!
Publicar un comentario en la entrada